jueves, 18 de marzo de 2010

Pulpo a la gallega

Existen varios mitos en el mundo gastronómico. Uno de ellos es que el pulpo a la gallega es complicado de hacer. Que si tienes que pegar al pulpo para que se quede blando, que si una cacerola de cobre para cocerlo, que si tienes que usar agua de mar , que si un corcho en el agua de cocción, que si tienes que asustarlo tres veces, que si 40 minutos moviéndolo...

Todo un cuento chino (o más bien gallego). El pulpo que prepararemos sólo se asusta si no nos lo bebemos con un buen albariño.



Ingredientes
  • Un pulpo fresco
  • 4-5 Patatas medianas
  • Sal
  • Pimentón dulce
  • Aceite de oliva

El pulpo, a la hora de comprarlo, y como regla general, cuanto más grande, mejor. Un pulpo de 1Kg es demasiado pequeño, y lo deseable es que el pulpo ronde los 2Kg. Su precio puede variar entre 5€ y 7€ el kilogramo (cuanto más grande, más caro pues está más sabroso). Siempre que lo compréis, deberéis en casa quitarle los ojos y el pico (la boca), pues son las únicas partes que no se comen; esto es una  operación que no tardaréis más de un minuto. Una vez limpio, debéis congelarlo durante al menos 3-4 días. De esta manera, los nervios del pulpo se romperán, así que el pulpo saldrá tierno.

El día anterior a que preparéis el pulpo, debéis acordaros de descongelarlo. Yo lo pongo en el fregadero la noche anterior y por la mañana ya está listo para cocinar.

Una vez que tengas el pulpo descongelado, simplemente tienes que meterlo a la olla a presión SIN AGUA. Sí, estáis leyendo bien. Debéis cocer el pulpo sin agua. Que no os de miedo este paso. Metéis el pulpo, cerráis la olla y al fuego... Una vez que empiece a salir el vapor de la olla, debéis esperar unos 18-23 minutos, dependiendo del tamaño del pulpo. Por ejemplo, si el pulpo es de 2 kilos, yo esperaría unos 23 minutos. Sabréis que el pulpo está bien cocido cuando está tierno (se le puede pinchar con un cuchillo) y aún tiene la piel (si ha perdido la piel, es que está demasiado cocido, aunque estará tierno de todas formas).

Una vez abierta la olla, comprobaréis que el pulpo ha soltado mucha agua (de color rojizo). Sacad el pulpo y dejadlo enfriar en un plato, e inmediatamente meted las patatas sin pelar (pero lavadas) en la olla a presión con el agua. Echad un poco más de agua del grifo, hasta cubrirlas, y coced las patatas en la olla a presión (si las patatas son medianas, unos 18-20 minutos tienen la culpa). Una vez cocidas, dejad enfriarlas junto al pulpo.

Para presentar el plato, dejad que las patatas estén templadas (para no quemarse), peladlas, y cortadlas en rodajas de unos 3mm cubriendo un par de platos (dependiendo del tamaño del pulpo, saldrán por ejemplo, dos platos grandes, o uno grande y otro pequeño). Con una tijera, cortad el pulpo en trozos no muy pequeños (a mí me gusta que se pueda masticar, para disfrutar de su textura blanda y su sabor).

Echad sal por encima (puedes usar sal gorda, aunque yo me decanto por la sal fina de toda la vida) y pimentón dulce (el picante me parece demasiado fuerte). Con la experiencia, aprenderéis a coger el punto a la sal y sobre todo al pimentón. Echad por encima dos o tres cucharadas de aceite de oliva por cada plato, y metedlo al microondas a potencia máxima un par de minutos. Saldrá calentito, tierno, jugoso y listo para comer. A la foto me remito:

No sé  vosotros, pero se me está haciendo la boca agua...
Otro plato para triunfar, y dejar un buen sabor de gusto a las visitas. Y al que no triunfe, le devuelvo el dinero...

2 comentarios:

Sara dijo...

Gracias gracias gracias por esta receta que queda riquísima, es muy fácil de hacer y lo más importante: contribuyó a que el encuentro entre los suegros y los padres, fuese todo un éxito.

Jorge dijo...

Gracias a ti, Sara, por participar con tu comentario. Me alegro que todo saliese bien.

Un abrazo, y a seguir cocinando!!!