Existen varios mitos en el mundo gastronómico. Uno de ellos es que el pulpo a la gallega es complicado de hacer. Que si tienes que pegar al pulpo para que se quede blando, que si una cacerola de cobre para cocerlo, que si tienes que usar agua de mar , que si un corcho en el agua de cocción, que si tienes que asustarlo tres veces, que si 40 minutos moviéndolo...
Todo un cuento chino (o más bien gallego). El pulpo que prepararemos sólo se asusta si no nos lo bebemos con un buen albariño.
